Y esta y no otra es la realidad que tenemos, y cuanto más tarden en darse cuenta más tiempo estaremos haciendo el tonto. Hay que poner nombre, apellidos y DNI a esas manifestaciones. Piénsenlo un momento: ¿qué habría pasado si esa multitudinaria masa anónima que salió ayer a la calle hubiera puesto su nombre, DNI y firma a una denuncia masiva de inconstitucionalidad contra la LOMCE ante instituciones nacionales e internacionales? Imaginen 5 millones de personas denunciando ante el Defensor del Pueblo y ante la Unión Europea, para empezar tendrían que contestar 5 millones de denuncias, lo cual sería como mínimo divertido, por verles la cara a los funcionarios encargados de hacerlo. Y cuando digo una denuncia por inconstitucionalidad digo también otras muchas acciones, pero eso sí, poniendo nombre y apellidos. Hay que mojarse, señoras y señores indignados en España, hay que perder el miedo, de lo contrario, estamos haciendo el tonto, asumamos que no es más que folklore. Y si no quieren poner nombre y apellidos y quieren seguir con las manifestaciones y las huelgas, vayamos pensando en hacerlas muy multitudinarias y continuadas en el tiempo, dos semanas, un mes, tres meses, hasta parar el país si hace falta. Sólo entonces, por esta vía lograremos cambiar algo. Eso sí, hagámoslo pronto, por si no se han dado cuenta, el sistema se va quitando poco a poco la careta, ya no le importa mostrarse como lo que es, de todo menos democrático, así las cosas, ya pronto muy pronto van a estar prohibidas las manifestaciones, las peticiones masivas y otras rendijas por donde los ciudadanos podíamos colarnos contra el sistema, como de hecho ya sucede con el acceso a la justicia, vetado ya para los que no lo pueden pagar.
En fin, vayan pensando en esto que les cuento, y dejemos el folklore con el folklore, porque la revolución es otra cosa distinta.
Eloy Cuadra