Otra cosa distinta es que abramos el debate de rearbritrar las competiciones una vez han concluido. Sabemos de buena tinta que en fútbol o en baloncesto es prácticamente imposible que se repita un encuentro o se cambie un resultado. Si ni siquiera los Estados Unidos fuero capaces en los Juegos Olímpicos de Munich 1972 lograr que se diese por invalidada una canasta final a los soviéticos al entender, cronómetro en mano, que el tiempo estaba vencido. Los puristas dicen que lo que se ha registrado sobre el césped, el parquet o el asfalto debe de queda ahí, que lo otro son injerencias y conjeturas que no llevan a ningún lado.
Sin embargo, miremos hacia deportes tan profesionales como el tenis o el béisbol o el fútbol americano. Se tira de vídeo o del ojo de halcón para cambiar una decisión sobre la marcha, algo que en carrera no es sencillo, pero para eso está un posterior visionado. Y si en este caso que nos ocupa el piloto de Red Bull ha cometido la torpeza de hacer un adelantamiento a la desesperada, a jugar al a ver si no me pillan ya que me juego el Mundial, pues que pague con la pérdida del campeonato sus culpas. Y además, en el caso de Vettel ya han concurrido más de una trampa y artimaña detectada por los comisarios de la FIA a lo largo de esta temporada, así que tampoco nos creamos que este piloto con cara de bueno es un angelito precisamente.
Juan Antonio Alonso Velarde