El candidato ideal para hacer de modelo es el diputado de IU que, a buen seguro, no tendría reparo en ofrecer su cuerpo serrano, esculpido a fuerza de ir de aquí a allá quemando suela de zapato proletario, para presentar la nueva colección primavera-verano y otoño-invierno de la Pasarela Plaza Cibeles (básicamente porque ese suele ser el punto de congregación de los huelguistas y manifestantes varios).
Llamazares, desde luego, apunta maneras para tener un esplendoroso futuro fuera de la política. Tiene el porte y elegancia del clásico comunista y puede llevar a partes iguales el look 'No a la guerra' como el de 'No a los recortes educativos' o las pintas casuales de 'Sí a la huelga'. Lo importante, como todas las modas, son los complementos, en especial una chapita, una pegatina o un dibujo perfectamente serigrafiado.
Eso sí, la condición para poder lucir esta moda es que siempre gobierne en La Moncloa o en la comunidad autónoma de turno la rancia derecha. Si se hace estando la zurda en el poder sólo se puede sacar el trapito verde o la pegatina rojinegra en época de carnavales, donde todo es engaño, truco e ilusión, como la estafa de la huelga general del 29 de septiembre de 2010. A lo sumo, si gobierna el PSOE, sólo se permite el look saharaui mosqueado, pero el monopolio lo tiene Willy Toledo y no está por repartir beneficios ni hueco en su peculiar pasarela.
Juan Antonio Alonso Velarde