Sin embargo, independientemente de que haya que pagar entre todos los españoles alrededor de 24.000 millones de euros del ala, lo que no me parece ético es que ciertos directores/interventores de otras entidades financieras vayan asustando a diestro y a siniestro a los clientes que tienen su dinero repartido entre su banco y el afectado Bankia para que corran rápidamente a esta última y saquen de ahí hasta el último céntimo.
Precisamente, y porque me toca muy de cerca, el interventor de la sucursal de un banco que tiene sucursal en la zona de Tomé Cano, en Santa Cruz de Tenerife, dio a unos clientes una especie de consejo-advertencia: "Sacad a la mayor brevedad posible todo el dinero de Bankia". Obviamente, ante un mensaje así y teniendo en cuenta que se trata de personas de cierta edad, que empiezan a temer lo peor para sus ahorros, raudos y veloces fueron hasta la entidad a retirar la mayor parte del dinero y meterlo en otra entidad.
Evidentemente, todos queremos lo mejor para nuestro dinero y evitar que de la noche a la mañana, por ejemplo, nuestros euros queden reducidos, por ejemplo, a simples bonos, una especie de corralito argentino, pero a la española. Sin embargo, hay que tener en consideración que hoy lo fácil es asustar y blandir el fantasma de que nuestros ahorros pueden desaparecer por arte de magia. Si no pasó nada con Banesto, a pesar de la intervención del Banco de España, tampoco creo que Bankia acabe quebrando, aunque es verdad que el agujero es lo suficientemente enorme como para empezar a sentir vértigo.
Un director o un interventor de la competencia no te va a hablar maravillas nunca de su rival y menos aún si éste se encuentra en una situación delicada y encima pasando un mal 'Rato'. Ya es suficiente el mal trago que están pasando los clientes de Bankia para que encima te vengas con cuentos, conjeturas e hipótesis apocalípticas. Sencillamente, es bochornoso rentabilizar esta tragedia, aunque sea al 3% de interés.
Juan Antonio Alonso Velarde