Botella, es justo decirlo, heredó un Consistorio endeudado hasta las cejas por las obras del faraónico Gallardón y su margen de maniobra ha sido más bien escaso. Sin embargo, la primera edil capitalina tampoco ha sabido ganarse a la ciudadanía con su carácter más bien áspero, de corte aznarista, y echando bencina a fuegos laborales como el conflicto de la huelga de basuras y que puso a la ciudad al borde de un problema de corte sanitario importantísimo.
Ahora, al PP se le abre un importante abanico de posibilidades de cara a las próximas elecciones, ya que son varios los nombres que ya han aparecido nada más conocerse el renuncio de la señora Botella. La opción que los votantes mejor valoran, pero que en el despacho noble de Rajoy no quieren ni contemplar, es la de Esperanza Aguirre. La lideresa, siempre crítica con los que cortan el bacalao en Génova 13, está inmersa en un proceso judicial que serviría de munición para la oposición.
Otros dos nombres son el de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que ya ha sido tenido en cuenta en varias encuestas o el de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, quien es gran conocedora de los problemas que aquejan a Madrid. A Rajoy, por lo pronto, se le ha resuelto por sí solo un problema, el renuncio de Botella, pero ahora se le abre una incógnita que exige rápida resolución, quién encabezará el cartel electoral del PP en la capital de España. Y es que de lo que pase en Madrid ciudad depende muy mucho el futuro de Ignacio González, actual presidente de la Comunidad, casi seguro candidato en 2015, y que necesita que en la capital se vote masivamente al PP o, de lo contrario, la derecha madrileña será historia, al menos durante una legislatura.
Juan Antonio Alonso Velarde