En estos tiempos que corren, donde se supone que no tendríamos que estar a vueltas en la reivindicación de la igualdad efectiva de sexos, llega este troglodita de traje, corbata y maletín de cuero y dinamita años de lucha para que la mujer se inserte laboralmente. Bastante teníamos que haber escuchado hace unos días a otra sujeta tan poco recomendable como Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, decir que prefería para el ámbito laboral a mujeres que no estuviesen en edad fértil, como para que ahora salga el tipejo este a poner en la rúe a una mujer por el simple hecho de cumplir lo que debe ser el sueño más deseado para cualquier persona, pero más aún para una fémina, ser madre.
Ya no sólo me pongo en la piel de esta pobre mujer, a la que me imagino que asesorarán convenientemente para que pongan en su sitio a este concejalucho, sino también en el propio marido, en la pareja de esta señora que me imagino que se quedaría a cuadros cuando llegó ésta a casa y le comunicó la decisión del tal Donesteve, que tiene tanto apellido como rostro de hormigón.
Lo peor de todo es que la señora alcaldesa, Ana Botella, parece que ha llamado a capítulo al personaje en cuestión, pero lo mantiene en su cargo.
¡Vergüenza debería darle a la propia primera edil tener a un elemento tan machista y cavernícola en su equipo de Gobierno! Pero bueno, a estas alturas, sorprenderse de lo que pueda pensar, decidir o actuar la mujer de Aznar tampoco es gran novedad. Una tipa capaz de declarar tres días de luto y luego pirarse a Portugal denota que de luces anda más bien escasita.
Juan Antonio Alonso Velarde