Luego se quejarán los partidos cuando ganen opciones radicales o populistas las elecciones, pero es que no queda de otra ahora mismo. ¿Quién en su sano juicio es capaz de depositar su voto mañana en las urnas a favor del PP en Madrid? ¿O quién es el guapo que le da su confianza a los socialistas en Andalucía con todo el caso de los ERE? ¿Y en Cataluña a Convergencia tras el escándalo de los Pujol y asociados?
Pero, por no desviar la cuestión. El Partido Popular de Madrid tiene ya más que un serio problema. Sin candidatos definidos en capital y Comunidad, ahora le estalla la bomba de Granados que viene a ser como una especie de bomba de racimo, que va en todas las direcciones y puede llevarse por delante al más pintado.
Ahora mismo, es tal la parálisis que agarrota al PP que hasta un paralítico tendría más opciones de huir de la quema que se pronostica en Génova 13. La única que ha salido a dar la cara fue Esperanza Aguirre para reconocer que está avergonzada de un tipo vil, siniestro y oscuro como Paco Granados. El resto del partido está en situación de rompan filas, quizá más preocupados en ver cómo el pequeño Nicolás les engañó. Viendo todo este dislate de los Blesa, Rato, Acebes, Bárcena, Granados y demás, hasta lo del pequeño embaucador parece incluso graciosote.
Juan Antonio Alonso Velarde