Precisamente, decía el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que la gran pregunta que habría que hacerse es por qué no se actuó con contundencia antes de que se celebrara de facto la consulta. Que sí, que está muy bien eso de meter ahora recursos, querellas y demandas contra todo hijo de vecino de la Generalitat de Cataluña, pero que lo que habría que haber evitado era la apertura de los colegios, impedirlo con la ley en la mano. Sin embargo, el Gobierno y la Fiscalía decidieron mirar hacia otro lado y dejar que los independentistas ganaran moralmente la primera batalla y además por goleada.
Y es que, en el colectivo común, queda la sensación de que la ley no es más que papel mojado, un instrumento que no vale absolutamente para nada y donde cualquiera de nosotros puede hacer mañana la consulta para independizarse y hacer de su casa, de su bloque de vivienda, de su barrio o de su distrito la república independiente de, por ejemplo, La Ventilla. ¿Quién va a impedirle mañana a los vecinos de este lugar de Madrid sacar a la calle unas urnas de cartón y pedir la independencia de este barrio? Visto lo visto en Cataluña, nadie.
Eso sí, que no se me pase por alto el papelón de TVE, concretamente en el 24 Horas, donde se dio una cobertura de la consulta como si aquello fuesen unas elecciones plebiscitarias. Otro éxito más en la política de comunicación del PP que da carta de naturaleza a un acto independentista y de ruptura con España. En fin, luego algunos se quejarán de Moncloa de por qué la derecha dura tan poco en el poder. A las pruebas me remito.
Juan Antonio Alonso Velarde