Tiene su coña y su guasa que el tipo que tendría que dar ejemplo y demostrar diferencias notables para que la gente elija a Podemos en lugar de la casta, resulta que es tan o más chorizo que los que están. Alguien puede decir que no es igual el chanchullo de la productora o de la beca Black de Errejón. Claro que no es lo mismo, pero si ya se dedica Iglesias y compañía a estas actividades ilícitas sin haber tocado poder, ¿qué podemos esperar el día que manejen una institución? Vamos, se reparten el dinero entre los cuatro amiguetes.
Normal que ahora el líder de Podemos no quiera hablar con medios que no sean amigos. Tiene demasiados frentes abiertos, los suficientes como para que se le caiga el pelo (coleta incluida). Su sonrisa se va apagando a medida que se conocen más datos sobre sus ilegalidades y razón de ello es no presentarse a las elecciones municipales dando la cara con su marca. Los chicos morados han optado por camuflarse en marcas Light, al estilo de lo que en su momento hacían los proetarras de HB, que siempre creaban partidos de tapadillo para poder concurrir a las urnas. Dios nos coja confesados con esta caterva de chavistas y comunistas de trapillo.
Juan Antonio Alonso Velarde