Para este país sería terrible, especialmente, los supuestos primero y tercero. Los pactos a tres y cuatro bandas entre formaciones perdedoras siempre han servido para que al final se peleen entre los socios de Gobierno por ver quién de ellos se lleva la tajada más grande del pastel y, en cuanto a que un partido gobierne en minoría, pues es casi tanto o igual de malo porque siempre se pendería de un hilo, salvo que, como en el caso de Extremadura, salga el Monago de turno a hacerle la campaña a Izquierda Unida y le dé la bienvenida a Podemos.
Lo que a España le vendría de perilla sería la entrada con una fuerza irrefrenable de un partido como Ciudadanos, con un Albert Rivera que está inconmensurable, y que es el sentido común hecho realidad. Este partido ha alcanzado ya su madurez, con un crecimiento exponencial en Cataluña y a nivel nacional ya demostró sus credenciales entrando con tres eurodiputados en el Parlamento de Bruselas. Sin duda, mucho voto conservador y, por qué no decirlo, de otras fuerzas, va a ser captado por Ciudadanos y no sería desdeñable que esta fuerza pueda tener la llave para la gobernabilidad de España.
Juan Antonio Alonso Velarde