Lo que me sigue sorprendiendo, de forma desagradable, es que rápidamente haya quien ponga el acento en que los militares fallecidos en esta ocasión no fueran españoles, como si hubiese quien quisiera ver en cada desgracia que se produce en nuestras Fuerzas Armadas un resquicio por el que colarse y montar el pollo como pasó hace ya doce años con el triste episodio del Yak-42 en la zona turca de Trebisonda donde fallecieron más de 60 soldados españoles. Aún quedan frescas aquellas escenas de determinados aprovechateguis montando el número en pleno funeral de Estado, gente a la que le daba lo mismo si su familiar había fenecido en el siniestro. Lo único que perseguían era un rédito político evidente.
En esta oportunidad, como no es posible montarle un pollo al ministro de turno, a Pedro Morenés, la pandilla basura que circunda por Twitter y otras redes sociales ya están haciendo o, directamente el imbécil haciendo una comparación con lo del Yak-42 o haciendo chistes del más dudoso gusto.
Por lo menos, todo hay que decirlo, el perfil oficial de Podemos en esa red ha sido respetuoso, sin sesgos políticos. Veremos a ver cuándo sale el primer idiota de cualquier círculo a intentar buscarle rédito a ese accidente. No se trata de ser malpensado, es que ya sabemos lo que sucede en estos casos, que siempre habrá quien trate de salirse del tiesto, ya sea con unos militares muertos o con unos viñetistas acribillados por yihadistas fanáticos.
Juan Antonio Alonso Velarde