Siguientes culpables, los dos finalistas. No hay que esconderle a nadie que los dos querían el Santiago Bernabéu por dos razones esenciales, ganar la Copa en el estadio de un rival al que le tienen ganas y, de paso, poder pitar el himno y al monarca español a pleno pulmón. Si en vez de tener esa actitud infantiloide hubiesen sido coherentes en sus argumentos, en 2012 y ahora, igual el Real Madrid, es decir Florentino Pérez, no se hubiese negado a ceder el terreno de juego.
El cuarto y último es el propio presidente merengue. Sí, de acuerdo que los clubes tienen el derecho y la potestad de ceder su campo a gusto de consumidor y que esta final no le venía bien por cuestiones de todos conocidas. Sin embargo, dando por bueno el argumento de los pitos, éstos van a producirse en el Nou Camp igualmente, como se produjeron en Mestalla (2009) y Vicente Calderón (2012). ¿Sabe Florentino Pérez cuánta pasta han dejado de ganar los hoteleros y hosteleros de la capital de España?
Lo peor de todo es que en 2016 volveremos a estar con problemas similares porque nadie se atreverá a ponerle el cascabel al gato...o a la Copa.
Juan Antonio Alonso Velarde