Por supuesto, tampoco vamos a ser bisoños a estas alturas. CiU, al igual que otros partidos catalanistas, como el PSC o ERC han tenido siempre en mente la independencia de Cataluña, ya sea por las bravas o por la táctica de la lluvia fina, que vaya calando poco a poco hasta al final acabar impregnado de deseos de salirse de España al precio que sea. El problema, como todo en la vida, es los que mandan en la Generalitat no tienen un puesto vitalicio, sino que han sido colocados ahí por una ciudadanía que sólo les da un plazo de 4 años y que para ganarse la confianza y otros cuatro años más en el poder deberán demostrar que no han engañado a su electorado.
Mas, insisto, es de esa clase de políticos de medio pelo que, ante la falta de éxitos que vender a los ciudadanos (decenas de televisiones públicas, cierre de quirófanos, recortes en educación y ayudas sociales, apertura de embajadas a tutiplén, etcétera), se dedican al innoble arte de vender humo, que en este caso se llama secesionista, un barato truco de magia que consiste en revestirlo todo con una bandera estelada y, ¡tachán! cuando se levanta no hay absolutamente nada, el vacío más absoluto. Y es que, reflexiono, ¿hacia dónde quiere ir Cataluña si ahora mismo no tiene un solo euro y por eso vino Mas en plan pedigüeño a querer sacar más manteca del Estado? Blanco y en vasija...
Juan Antonio Alonso Velarde