El caso es que el texto en cuestión esta lleno de faltas de ortografía, acentos colocados a la buena de Dios y palabras inventadas o con un desorden mas propio de una sopa de letras dominical. Claro, luego es la propia universidad lagunera la que exige rigor va sus estudiantes con medidas coercitivas como suspender un examen impoluto en conocimientos si hay mas de dos errores ortográficos. ¿Con qué autoridad se puede mantener esa norma si luego nadie es capaz de corregir esos errores? Porque no se trata de un simple despiste, qué va, es un festival de fallos.
Eso sí, en un majestuoso alarde de irresponsabilidad, alguien ha tenido el gesto nada elegante de endilgarle la culpa al bedel. Sí, sí, como lo leen.
Es decir, a los nuevos universitarios, a los que debe dárseles ejemplo de
rigor académico, de que la facultad no es el instituto, se les ofrece una estampa de chamberga, de que da lo mismo A que B. Pero eso si, la culpa es del bedel.
Luego nos extrañamos de que nuestra Universidad de La Laguna esta por debajo de cualquier clasificación, salvo en aquella que reza que sus licenciados, especialmente en las carreras de ciencias, suelen ser los peores preparados de España. Pero nada, no le echen la culpa a los profesores, catedráticos o penenes. Échenle la culpa al bedel.
Juan Antonio Alonso Velarde