Y eso mismo, el payaso y el botarate fue lo que hicieron los diputados de la Izquierda Plural de la Cámara Baja cuando decidieron secundar su protesta colocándose una especie de trapajos blancos a modo de mordaza para demostrar su oposición a esa reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza. Estos políticos rojos por dentro y verde por fuera, como los melones, son auténticos especialistas en montar shows ridículos. Hoy es una mordaza, mañana unas camisetas, ayer tirar octavillas, antes de ayer invitar a los Willy Toledo y al clan de los Bardem a montar el cirio en la tribuna de invitados del hemiciclo.
Lo que es encantador y profundamente delicioso es ver como estos caraduras son capaces de montar el show aquí, pero en cambio ahuecan el ala en cuanto se trata de criticar regímenes como el venezolano, el castrista, el norcoreano o el de la antigua URSS. Estos alumnos zotes del leninismo más recalcitrante siguen admirando a los tiranosaurios como Fidel Castro. Para ellos su modelos es el de todos (los pobres) iguales y mientras ellos, una casta de autoelegidos por sí mismos, a disfrutar y a asaltar la caja común para repartirse el oro y las prebendas. Pueden ponerse todas las mordazas y sucios pañuelos que quieran, la realidad es que en España pueden hacerlo y en sus adoradas dictaduras hoy estarían pudriéndose en la cárcel.
Juan Antonio Alonso Velarde