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01 Sep

Dio grima ver al señor Francisco Granados, miembro del Partido Popular, defender lo indefendible en El Gato al Agua. Como si de un ultra se tratase, se enfrentó a toda la mesa de tertulianos (exceptuando a su compañero de filas, el senador tinerfeño Antonio Alarcó, mucho más moderado que el madrileño) a cuenta de todo, de la crisis económica, de la situación de la justicia o de la excarcelación en régimen de tercer grado del etarra Bolinaga.

Este caballero, al que Esperanza Aguirre dio un acertado puntapié en salva sea la parte, justificó todos los males de España por la herencia recibida y por el horrendo mandato de Zapatero. Y oye, el tipo se quedó tan ancho.

Desde luego, resulta poco reconfortante observar a quienes tienen responsabilidades políticas arrojar la patata caliente que ellos tienen que solventar al adversario o, mejor dicho, a quien tuvo la gestión de la institución de turno durante cuatro, ocho o los años que sean. Cierto es que nadie pone en tela de juicio que los siete años de Zapatero al frente de España fueron un período para olvidar y del que casi nadie quiere tener más referencias, salvo para evitar volver a votar a alguien así. Pero, pasado el 20 de noviembre de 2011, los españoles optaron por la opción Rajoy para sacar a España de la crisis, no para que estemos a nada del rescate y que los ciudadanos tengan cada vez más problemas para llegar a fin de mes.

También se le dijo al votante que el Gobierno del PP no jugaría ni sería frívolo en materia antiterrorista y que los presos cumplirían sus penas íntegras. Pues bien, a las primeras de cambio se abre la famosa Vía Nanclares, se excarcela a Bolinaga, previa petición expresa del ministro Fernández, al que le quemaba de las manos la concesión del tercer grado.

Sin embargo, Granados, en la cuestión de la crisis económica lo reduce todo a una cuestión del zapaterismo y de que se engañó al PP en el traspaso de poderes, a pesar de que la vicepresidenta, Soraya, Sorayita, dijo que el traspaso había sido ejemplar y que habían contado con toda la colaboración del mundo. Sí, aceptamos pulpo (es decir ocultación de la desviación en tres puntos del déficit) como animal de compañía, pero es que llevamos con ese argumento desde diciembre de 2011 y ya estamos a 1 de septiembre de 2012 (y con subida brutal del IVA, por cierto, ese impuesto que no iban a tocar).

Bueno, y ya que Granados trate de defender que lo de Bolinaga se ha hecho en contra de la opinión generalizada del Gobierno es como para miccionar y no echar gota. Para este dirigente del PP madrileño es sencillísmo poner por medio el argumento de la Fiscalía del Estado, que dice que se opuso al tercer grado, pero que, claro, el juez dictaminó que era plausible la excarcelación y no tuvo más remedio que aplicar doctrina y jurisprudencia. Sin embargo, Granados, el que reparte acreditaciones para opinar (y si no que se lo digan a Albert Rivera) esconde perfectamente que ese tercer grado fue dado única y exclusivamente porque fue solicitado desde Interior. Lo demás son excusas de mal pagador.

Juan Antonio Alonso Velarde

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Juan Antonio Alonso Velarde

Actualmente es redactor en Madrid del área de política en Periodista Digital. Es columnista de opinión en las páginas de Canarias del periódico ABC, contertulio en el programa Tenerife Week, en Radio Unión Tenerife; en a Todo Tenerife, en Es Radio Pulso Tenerife y en La Alpizpa, en Canarias Radio La Autonómica.

Sitio Web: juanvelarde.blogia.com/

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