La concesión del galardón a Xavi y Casillas supone hasta extremos insospechados un descrédito máximo de este reconocimiento, una gansada supina y suprema de un jurado que está trufado de intereses para que se elija a quienes los poderes fácticos hayan designado previamente. Es más, en esta edición, donde los finalistas eran estos dos jugadores, que además ya habían sido reconocidos en 2010 al haber sido premiada la Selección Española de Fútbol, y los atletas paralímpicos, alguien filtró a los medios casi una hora antes que la decisión había sido la de premiar nuevamente al barcelonista y al madridista, pero además justificando que nunca se había premiado al Real Madrid o al Barcelona. Vamos, es que me troncho.
Eso sí, luego, cuando los medios tienen ocasión de hablar con miembros del jurado, salen siempre con el mismo argumento, que ellos no votaron eso, que si en realidad no estaban conformes con la decisión adoptada, que si la abuela fuma o que si hoy hace un día fantástico. Excusas de poco fuste, por no decir que ninguno, porque al final una gran mayoría ha tenido que votar por Xavi y Casillas. Vamos, me recuerda a estos sondeos que se hacen para medir las audiencias. Todo el mundo asegura ver los documentales de La 2, pero en realidad lo que acaba triunfando en el share es el 'Sálvame' de turno. Eso es una verdad universal.
Por eso, y más en tiempos de crisis, los señores de la Fundación de los Premios Príncipes de Asturias deberían de aplicarse el cuento de la crisis y empezar a recortar algunas categorías, empezando por la de Deportes. Si quieren insistir en el particular, pues nada, que cojan unos papelitos, una bolsa de tela y sacudiendo un poco el recipiente se coge después una mano inocente y que salga premiado cualquiera. Total, cuando aún se está por darle reconocimientos a varios deportistas con mucha mayor trayectoria, da lo mismo que lo decida un jurado que el azar. De hecho, con este último igual hay más posibilidades de que se le dé el Príncipe de Asturias a un Usain Bolt, por ejemplo, y no a un Fernando Alonso que, en su momento, no había sido campeón del Mundo.
Juan Antonio Alonso Velarde