Este señor, que pide un precio de 15 euros al año por acceder al completo a su bitácora, tienealergia a las cosas gratis, no le gusta que haya gente en la red de redesque ponen al servicio de los demás sus ideas, sus conocimientos, susreflexiones. Entiende que se está haciendo un flaco favor...al bolsillo de quienes sí optan por poner sus contenidos en modo restringido.
El señor Espada debería darse cuenta de un aspecto esencial, que en esta vida uno tiene todo el derecho del mundo a elegir entre si quiere algogratis o rascarse el bolsillo si lo que busca es un producto de calidad. Estan sencillo de entender, por ejemplo, como quien va por la autopista A-6,la de Madrid a La Coruña y llega al túnel de Guadarrama. Si optas por pasar por ahí, sabes que después te meten la clavada y si decides ir montaña arriba, sabes que no vas a tener que pagar el peaje, aunque sí que vas atardar más tiempo. Es todo una mera disyuntiva que, obviamente, te da o teobliga a elegir.
Nadie pone en cuestión el excepcional estilo de Arcadi Espada, su pluma afilada y su verbo siempre a punto para poner los puntos sobre las íes.Quien le conoce, sabe que este escritor es una de las voces de referencia para analizar la situación política catalana y también de la del resto de España. Sin embargo, no todo el mundo estará dispuesto a pagar esos 15euros al año, pero no porque sea caro, ya que una cantidad simbólica,aspecto con el que estoy perfectamente de acuerdo, sino porque internet, así fue en su génesis, fue concebido para compartir entre todo el mundo una serie de contenidos de manera gratuita.
Uno, por supuesto, respeta la propiedad privada y entiende que haya personas como Espada que desee poner sus contenidos de pago, pero al igua lque pasa con las páginas de descargas gratuitas, uno no va a ser tan necio,y más en tiempos de crisis, de pagar un solo céntimo cuando justo haycuatro o cinco páginas que te dan lo que buscas a coste cero.
Juan Antonio Alonso Velarde