El discurso fácil y falaz de Moncloa es echarle la culpa a los jueces, a esos mismos a los que, por cierto, se les remitió la petición de que Bolinaga pudiese acceder a la libertad condicional. Como poco, es de hipocresía de campeonato, pero a eso nos estamos acostumbrando con la gestión del señorito de Pontevedra, alias el registrador de la propiedad.
El problema es que Rajoy se mueve por impulsos mediáticos y casi nadie, salvo contadas excepciones, está criticando las decisiones del presidente. Aseguran desde Moncloa que esto no va a volver a pasar y que hay, incluso, hasta descontento con el ministro del Interior. Pero, ¿ustedes realmente se lo creen? Decían de Gallardón que era el verso suelto del PP, pero desde luego el señor Fernández Díaz es la estrofa completa. Y todo con la connivencia y permisividad de Mariano Rajoy.
De todas maneras, esta medida no sale gratis y en la sede de Génova son conscientes a estas alturas ( y si no los son es que encima están fuera de la realidad) de que a los Basagoiti, Oyarzábal y compañía los votantes tradicionales de la derecha en el País Vasco van a darles un revés histórico en las urnas. ¿Pueden las víctimas del terrorismo confiar su voto en un Partido Popular que se ha reído de ellos en la mismísima cara? Está claro que no. Y es que cada vez que el partido de Génova ha cruzado líneas rojas en Cataluña o el País Vasco y se adhiere a tesis nacionalistas, el resultado acaba siendo devastador.
Juan Antonio Alonso Velarde