Eso es lo que decía el tal Braess, pero lo explicaba perfectamente José Luis Delgado hace unos años en prensa mostrando su gran satisfacción porque los nuevos tramos de anillo insular entre Adeje y Santiago del Teide hubieran doblado el número de vehículos que circulaban por la carretera antigua. Si, más coches, guaguas ninguna porque ni TITSA ha puesto línea alguna diez años después.
Claro, lo que olvidó decir don José Luis es que ese tremendo éxito ha provocado un inmenso atasco, yo lo he sufrido varias veces y la media hora-tres cuartos mínimo no te los quita nadie, casi todas las tardes desde Fañabé hasta pasado el cruce de Los Cristianos en la TF-1. Vamos, que todo el tiempo ahorrado con las nuevas carreteras el que tiene que pasar ese tramo de dos o tres kilómetros lo pierde multiplicado por tres. Que se alegraba el señor Delgado de que la gente ahora coja un coche para irse a echar un cortado a Santiago del Teide o de que ya los municipio turísticos pudieran despreocuparse de las políticas de vivienda porque ya los trabajadores podrán venir en su coche casi desde cualquier parte. En fin...
La gente que trabaja en serio los asuntos de movilidad por ahí, en otros países me refiero, habitualmente no ve como mejor solución el facilitar la llegada de más coches a ninguna parte, más bien al contrario. Aquí, como en casi todas las políticas importantes, pues vamos un poco con retraso en esta materia y nos hemos creído que convertir, o intentar convertir, la isla en una especie de tiovivo lleno de vehículos privados lo va a solucionar todo y, probablemente, nada más lejos de la realidad. Al tiempo.
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