El madridista, que suele ser un experto en meterse en charcos, tendría que pararse a pensar, más que sea cinco minutos, y ver que las acusaciones que realiza son del todo impertinentes y sobre todo nada justas y equitativas, especialmente en el caso de Diego Costa. ¿Qué más compromiso se le puede pedir a un jugador que lo ha dado todo por este país y que es capaz de decirle que no a toda una Selección de Brasil para jugar en España aún sabiendo lo que esa decisión podía acarrear con posterioridad, el repudio de tus propios paisanos?
Si alguien ha tenido especial interés en jugar con España ha sido el propio Costa y pruebas de ello ha dado. Seguro que si hubiese actuado como en los dos partidos más importantes del Atlético de Madrid, Barcelona en Liga y Real Madrid en Champions y teniéndose que retirar a las primeras de cambio, le habrían crucificado por egoísta y por evitar que otro compañero cogiera la plaza en esta convocatoria. Pero no, el hispano-brasileño aprendió la lección y ahora se cuida más y eso le parece una falta de compromiso al listillo de Sergio Ramos.
En fin, una pena que el defensa merengue no se dedique en cuerpo y alma a lo que sabe, que es jugar al fútbol. Cierto es que no hay quien le tosa últimamente, especialmente desde su gol providencial en la final de Champions al Atleti, pero eso no le da licencia para masacrar a compañeros que se los puede encontrar dentro de tres meses en la nueva convocatoria de la Selección.
Juan Antonio Alonso Velarde